Sitios como Facebook, Twitter, Hootsuite o TED han confiado en sus propios usuarios para realizar las traducciones de sus contenidos a numersosos idiomas. Esto aporta tres ventajas principales, la primera es la rapidez, la segunda es que las traducciones las están realizando personas que conocen el sitio web y, por tanto, entienden perfectamente el modo de comunicación, el tipo de lenguaje o la idea que hay detrás de cada palabra. En tercer lugar, aumenta el sentido de pertenencia, la comunidad se siente más parte del sitio.

Traducción Hootsuite

Traducir de este modo para las empresas supone las mismas ventajas, y estamos hablando no solo de traducir una web, sino también un estudio, una nota de prensa, una descripción de producto… La llamada abierta a la comunidad, para mayor seguridad, puede realizarse con requisitos para los participantes, como por ejemplo ser nativo de un determinado pais, disponer de alguna titulación oficial o tener experiencia profesional en algún campo. La última de este requisito sería que si, por ejemplo, necesitamos una traducción de un manual de Java, necesitaremos alguien con conocimientos de programación. Para asegurar en mayor medida la calidad de la traducción, siempre pueden solicitarse varias traducciones, habilitar un foro de debate y solicitar votaciones sobre cual es la mejor traducción. Incluso, realizado sobre una plataforma especializada en traducciones mediante crowdsourcing, pueden establecerse un sistema de puntuaciones que penalice a aquellos que realmente no están capacitados para estas tareas.

Esta práctica tiene también un lado adverso, que es que puede ser utilizado por el simple hecho de que suponga una ahorro en costes para la empresa que solicita las traducciones. Aunque, en este sentido, quizá es la única forma de que determinados manuales o programas de software estén traducidos en la lengua materna de mercados a los que a la empresa no le sea especialmente rentable entrar. Visto desde el punto de vista contrario, estas traducciones pueden realizarse a modo de voluntariado para ayudar en traducciones necesarias para organizaciones no gubernamentales y sin ánimo de lucro.

Diversas plataformas se encargan de gestionar traducciones de texto mediante crowdsourcing, como MyGengo o MyTranslation. Esta última, irónicamente, solo tiene su interfaz disponible en los idiomas inglés y francés. También hay alternativas para traducciones de audio y video, como SpeakerTest. Incluso la comunidad de software libre ha desarrollado herramientas con este propósito, como por ejemplo Pootle.

Un último ejemplo, la Biblioteca Nacional Finlandesa junto con Microtask desarrolla el proyecto Digitaltook, donde mediante la participación en un juego se colabora en corregir traducciones del finés antiguo de cara a mejorar su indexación y facilitar su búsqueda por Internet.