Las grandes compañías de moda invierten importantes cantidades en investigación de mercados, en saber qué gusta más a sus clientes, en anticiparse a las tendencias (y, en cierto sentido, también en crearlas). Lo que propone Garmz es olvidarse de todo esto y dejar que sean sus potenciales clientes quienes diseñen su catálogo de ropa. El

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