En un anterior post mencionaba 5 aspectos de un e-commerce para el que el crowdsourcing podría ser interesante. Se me olvidó, al menos, uno que aplica la tienda de muebles y accesorios para el hogar StyleFactory, la cual integra a sus clientes en su proceso de producción dejando en sus manos qué se produce y que no. Tiene lógica, ¿si son los clientes quienes van a comprar en tu tienda por qué no dejar que ellos decidan qué es lo que les vendes?

La producción de los artículos no solo corre a cargo de StyleFactory ya que diseñadores independientes pueden también proponer sus diseños a la comunidad. Es entonces el turno de la comunidad que podrá votar sus diseños favoritos, eligiendo entre “make it” o “drop it”, así como realizar comentarios a los mismos. En base a esto se decide que productos llegan a la siguiente fase, el último paso antes de que realmente sean producidos.


La siguiente fase presenta algo que me recuerda a modelos como el de Groupon. Se exige un volumen mínimo de compras para que StyleFactory produzca el artículo y se establece un tiempo límite para llegar a dicho número de compras. En caso de que se llegue a ese número mínimo el artículo será producido, incorporado al catálogo de la tienda y entregado en el domicilio de las personas que al solicitar su compra han hecho posible que sea vendido.

 


StyleFactory integra además con acierto Facebook. Cuando a un usuario le gusta un producto es posteado en su muro junto con una indicación de cuanta gente más hace falta para que el producto pueda llegar a ser producido.

Ni que decir tiene la reducción del riesgo que supone para la empresa producir de esto modo, bajo demanda, llevando al mercado aquello en lo que el cliente está realmente interesado.

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