Si quieres vender algo es fundamental que tus potenciales clientes sepan lo que vendes y sepan, también, como comprarlo. Resulta obvio. Cuando se trata de venta por Internet, cuestiones como el diseño de la página web, la información que en ella incluyes o la usabilidad, entre otras, resulta fundamental para tener éxito en la venta. Pero igualmente lo es la capacidad de llevar el trafico interesado (potenciales clientes) a dicha web. Todo muy obvio también.

Pues bien, hoy he recibido información de un festival (que por respeto no nombraré) y no me ha resultado cómodo ni el proceso de encontrar más información ni la venta de entradas.

Vía Twitter veo una información de alguien relacionado con el festival y esta me dirige a una URL en la que veo una imagen del cartel promocional del evento, donde la información de los grupos participantes (lo más importante) no ocupa ni mucho menos una ubicación privilegiada, donde no hay información de contacto (web, e-mail…), donde tardo en darme cuenta de dónde pone donde tendrá lugar el festival y donde la información de la venta de entradas se ve menos que cualquiera de los patrocinadores.

Pincho en la imagen y esta me dirige a un blog en el que la primera entrada que veo no tiene nada que ver, en principio, con el festival. Navegando por el sitio descubro que es el blog de la promotora del festival, donde se habla también de sus otros proyectos.

Sigo navegando y veo el post donde se habla del festival. Simplemente está la misma imagen de antes y, en texto debajo del cartel, la distribución de grupos por días (información que ya venía en el cartel). No aparece nada más, ningún link a entradas ni a más información, ni precio, ni información útil sobre el festival ni, mucho menos, acciones promocionales del mismo. Si estaba dudando en comprar desde luego aquí no me van a enganchar. Sigo navegando por el blog a ver si veo otra entrada relacionada pero no encuentro nada, salvo una sección donde se recogen sus proyectos, veo el logo del festival, pincho pero me vuelve a llevar al inicio del blog.

Decido entonces acudir a Google y busco por el nombre del festival. El primer resultado de búsqueda lleva por título el nombre del festival y de igual manera en la URL, además, debajo, presenta varios enlaces a ediciones anteriores. “Aquí estará toda la información” pensé ingenuo de mi pero al pinchar en el enlace vuelvo a redirigirme, tras la dichosa imagen del cartel del festival, al blog de la promotora.

Vuelvo a Google y el segundo resultado de búsqueda es otra web, en este caso con una URL en el que se incluye el nombre del patrocinador principal. Entro y sigue sin haber información sobre el festival ni mensajes promocionales para que vaya. Ni sé todavía que venden exactamente ni me están haciendo labores comerciales en la “tienda” del festival.

La página principal tiene cuatro secciones:

– la imagen del cartel: ¡No pienso volver a pinchar ahí!

– Un vídeo: pincho y resulta que es de otro evento diferente, pese a que la imagen es una mesa de mezclas con el nombre del festival

– Una sección de noticias: Donde la primera es sobre la presentación del festival. Pincho y las breves dos líneas no me aportan nada nuevo.

– Una cuarta sección con botones sobre cosas que ahora no me interesan

En un menú horizontal, en la parte superior derecha del sitio, veo un enlace a “Entradas”. “Vamos a ver cuanto cuesta, al menos” pienso. Al pinchar, en el lugar más vistoso se me presentan los tres locales físicos donde poder adquirirlas, posteriormente se me dice que puedo comprarlas en una determinada red de cajeros. La última opción es comprarlas a través de Internet (¿No debería ser esta opción la primera ya que AHORA mismo estoy en Internet y está claro, por donde estoy, que tengo interés en comprarlas? ¿No deberían tratar de engancharme lo antes posible?

Pincho en el enlace para ir a la URL donde al parecer se venden. Llego a la Home de una página de un banco. “¿Y ahora qué?”. Encuentro por fin, entre las innumerables opciones del menú una que es “Venta de entradas”. Pincho y evidentemente me lleva a una sección genérica de venta de entradas. En ella ni siquiera salen los eventos sino que me preguntan para qué recinto quiero comprar las entradas, a elegir entre cines, teatros, velódromos… “¿Y yo qué sé?”. Decido volver atrás (a la sección de “Entradas” de la web del festival) y veo otro enlace diferente a la venta de entradas por Internet. Pincho y me vuelve a llevar al mismo sitio. Empiezo a desesperarme: No soy capaz de llegar a la venta de entradas de algo a lo que todavía no sé seguro si quiero ir (dependerá del precio y demás información sobre el festival).

Vuelvo a la web y decido ir nuevamente a la home. Allí veo otro menú horizontal donde leo “Acerca de” y en un submenú “Festival”. Allí que voy. Hay una imagen y tres líneas donde no me aportan información pero al menos me hacen un poco de Marketing diciendo que es un festival genuino (¡Ya estaba pensando que no quieren que la gente vaya!). Hay un botón que dice “Ir a la web del festival”. Pincho con miedo…y efectivamente me vuelve a llevar al blog de la promotora. Atrás, atrás, atrás…

Al lado del enlace “Acerca de”, en el mismo menú, hay otros dos, uno lo descarto por el submenú. El otro se llama “Agenda” y en un submenú veo “programación del festival”. Ya sé la programación pero bueno, ya no sé donde mirar así que pincho. Aparece un listado de todas las sesiones del festival por días, la hora, el precio, el lugar de celebración de los conciertos y un link para la venta de entradas de cada sesión.

Vale, ahora empiezo a entender. No es un festival propiamente dicho, es un ciclo de conciertos en una sala. Yo pensaba que era un festival al uso, al aire libre en un recinto específico, con su zona de camping, etc Pues no me interesa. Resulta que llevo un rato largo intentado comprar algo en lo que no estoy interesado. Pero es que en el caso de una persona que sí sea lo que buscaba, cabe la posibilidad de que hubiera desistido ante la falta de información o facilidad de compra.

Por curiosidad pincho en el enlace “venta de entradas” de una de las sesiones. Lo que me temía: No me lleva a la URL donde poder comprar las entradas, sino que tengo que buscar el evento entre otros conciertos, danza y teatro.

Termino con la misma frase con la que he empezado: Si quieres vender algo es fundamental que tus potenciales clientes sepan lo que vendes y sepan, también, como comprarlo.

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