Crowdsourcing , del inglés crowd (masa) y sourcing (externalización), también conocido como “tercerización masiva” o “subcontratación voluntaria”, consiste en externalizar tareas que, tradicionalmente, realizaba un empleado o contratista, a un grupo numeroso de personas o una comunidad (masa), a través de una convocatoria abierta.

Fuente: Wikipedia

No es casualidad que este artículo lo haga con una cita de la Wikipedia. Y es que esta famosa enciclopedia on-line es un claro ejemplo de crowdsourcing, a pesar de que no tenga ánimo de lucro. Una enorme plataforma de conocimiento donde sus artículos son creados por los propios usuarios, teniendo como principal incentivo fomentar la información libre en la red.

Resulta interesante el que empresas con gran tradición innovadora, como Procter & Gamble, hayan confiado en el crowdsourcing para encontrar ideas para futuros productos o para solventar problema en el desarrollo de los mismos. Innovación abierta o que, como explica Jeff Howe, autor que acuño el término en 2.006, “las compañías están tomando mayor ventaja de una masa global que es más inteligente, más productiva y está más conectada”.

Repito, “está más conectada”. Efectivamente Internet, y más concretamente la web 2.0, son el caldo de cultivo perfecto para fomentar y desarrollar acciones de crowdsourcing.

Las preguntas que uno puede realizarse al respecto de este concepto son numerosísimas, desde como afecta a los costes o a la calidad hasta, incluso, posibles dudas éticas que puedan surgir. De momento, y ya que estamos empezando en este blog a tratar el crowdsourcing, voy a quedarme con la pregunta más importante:

¿Qué pueden hacer tus clientes por ti?