Difícil papeleta la de las tiendas tradicionales o de barrio de discos de música, no adscritas a ninguna franquicia o cadena. Por un lado la venta de música disminuye y, además, los formatos físicos van perdiendo peso frente a los digitales. Por otro lado, siguen teniendo al enemigo de siempre, las grandes superficies y franquicias especializadas, que además ahora cuentan con el medio online como nuevo canal de venta.

Este último canal mencionado, el online, en manos de grandes superficies tradcionales o pure players bien consolidados en el mercado hacen que la competencia sea un nuevo David contra Goliat. Para estas tiendas de barrio es imposible competir en precio (no hay economía de escala que valga), del mismo modo que es imposible competir en amplitud de catálogo, salvo que se espcializaran en un nicho muy específico pero aún en este caso, teniendo en cuenta en cuenta los datos de ventas de discos, se plantean serías dudas sobre la rentabilidad de dicha estrategia.

Por otro lado, el activo de la recomendación del dependiente de la tienda tradicional cada vez tiene menos valor en un mundo 2.0 donde es sumamente fácil saber la opinión de nuestros amigos y donde podemos encontrar multitud de críticas y reseñas musicales en la red. Por no hablar de otras herramientas online de recomendación musical como Last.fm.

Les queda a estas tiendas tradicionales la ventaja de la inmediatez, de que el producto vendido es entregado al instante al comprador. Pero aún así, por un lado para los productos de mayor rotación los e-commerces suelen tardar máximo 48 horas en entregar y, por otro lado, en no pocos casos la pereza del comprador (que le llevará a comprar online por no desplazarse) vence al ansia por tener ya el disco. Además de que, como comentaba anteriormente, la venta en formatos digitales va comiendo terreno a la venta en formatos físicos. Por lo que la inmediatez no es un activo suficientemente sólido como para garantizar la estabilidad del negocio.

¿Qué salida les queda a estas tiendas de discos tradicionales? Desde mi punto de vista dos:

1) Lanzarse al mundo online

Aprovechar los conocimientos y experiencia en el sector y abandonar el canal tradicional para comenzar a vender música a través de Internet, tanto física como digitalmente, de tal modo que ampliamos nuestro público objetivo y nuestra cartera de productos. Aún así sería muy difícil, por no decir imposible, hacerse un hueco entre los gigantes online sin realizar una importante inversión.

Otra posibilidad sería mantener la distribución tradicional y apoyarla en un canal online llegando a acuerdos con otras pequeñas tiendas de discos así como con otros establecimientos comerciales cercanos, de tal modo que se puedan centralizar costes, aprovechar economías de escalas y diversificar ciertos riesgos. Pero aún así sigue siendo complicado porque seguimos cargando con el coste del local comercial y hay e-commerces muy consolidados en este sector.

Casi me atrevería a decir que el adpotar esta estrategia tendría que ser pensando que el mejor de los resultados posibles es que nos acabara absorviendo Amazon.

2) Ofrecer una propuesta diferente y de valor

Se trata de que la tienda de discos no sea solo un almacén de discos, sino que sea un lugar de reunión de melómanos, quizá especializado en determinadas propuestas musicales concretas y donde se aporta un mayor valor a la compra, es decir donde la actividad de la tienda tenga un sentido mucho más lúdico que el mero hecho de adquirir un disco. Un lugar donde te puedas tomar una copa de vino, donde puedas conocer gente de gustos similares, donde puedas participar en una charla-debate, donde puedas asistir a un concierto, a una exposición, a mercadillos de segunda mano… Las posibilidades son muchas, lo difícil es acertar con la tecla para lograr crear ese local mágico, pero de lo que se trata, en todo caso, es de que la experiencia de compra transcienda mucho más allá de la simple transacción comercial.

Evidentemente estamos hablando de locales nichos. donde tu público objetivo serían los verdaderamente melómanos y donde no puedes aspirar a montar un imperio de la venta de discos.

Jugando a ser gurú, diría que a corto plazo únicamente sobrevivirán dos tipos de locales físicos que vendan música: las grandes superficies (bien sean category killers o bien generalistas con departamento de discos) y los locales tradicionales que aporten valor mediante una propuesta diferente, como acabo de comentar. A largo plazo le veo más futuro a lo segundo que a lo primero.