Aaron Koblin, además de Director Creativo en Google es un artista especializado en visualización de datos digitales y que ha mostrado un gran interés sobre el crowdsourcing, admirando su gran potencial pero avisando que tiene un potencial adverso expresado en el riesgo de precariedad laboral y en el cambio que podíra suponer sobre nuestra visión de colaboración en el trabajo.

Fruto de este interés, y tratando de investigar sobre ambos aspectos, Aaron realizó en 2.006 el proyecto the sheep market, mediante el cual pedía dibujos de ovejas de perfil izquierdo a cambio de dos centavos, con el objetivo de recopilar 10.000 ovejas. Objetivo que cumplió.

Sobre dicho proyecto Aaron comenta: “Fue interesante al ponerlas a la venta. La comunidad se rebeló: “¡Esos capitalistas cabrones vendiendo nuestras ovejas!”. Y más interesante aún es que los que conocían el proyecto me pedían partitcipar: “¿puedo darte una oveja?”. Solo ganaban dos céntimos. Nos dice mucho sobre las motivaciones, el conocimiento de las tareas y la concienciación” (Fuente: CCCB Lab)

En 2.008, Aaron desarrolló el proyecto Ten Thousand Cents, en el que recreaba un billete de 100$ mediante 10.000 pixels dibujados por 10.000 usuarios de internet, pagando 1 centavo por cada pixel. El resultado fue presentado en una pieza de vídeo en la cual todos los píxeles eran mostrados dibujándose al mismo tiempo. Según Aaron explica en la web: “The project explores the circumstances we live in, a new and uncharted combination of digital labor markets, “crowdsourcing,” “virtual economies,” and digital reproduction.”. Desde dicha web se puede observar el resultado e ir pinchando en cada pixel para ver como fue dibujado.

Por último, voy a mencionar su proyecto musical junto con Daniel Massey, Bicycle Built for 2.000. Se trataba de hacer una nueva versión de la canción “Daisy Bell” compuesta originalmente en 1.892 por Harry Drace y que HAL canta al final de “2.001: Una odisea en el espacio”.

La recreación de dicha canción fue realizada por 2.000 personas de 71 paises diferentes. Cada uno de los participante, a través de Internet, escuchaba un pequeño fragmento de sonido de alrededor de 1 segundo y debía tratar de imitar dicho sonido y grabarlo. Fruto de todas esas grabaciones surge la nueva versión. El resultado es… inquietante.

 

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