Todo aficionado al fútbol lleva un entrenador dentro. ¿Quien no participó en acalorados debates durante el pasado Mundial sobre la conveniencia o no del doble pivote? ¿Quien no ha sentido la frustación de ser iluminado por los cambios que necesita tu equipo y no poder hacer nada?

Pues bien, los aficionados del Muerciélagos de Guamúchil, equipo de la segunda división mexicana de fútbol, pueden desde el pasado año tomar las decisiones técnicas de su equipo. La idéa les surgió a los dueños del club durante el Mundial de Corea y Japón de 2.002, según relatan al diario deportivo Record, “Estábamos en casa viendo el partido de la selección cuando íbamos perdiendo ante Estados Unidos y (el técnico Javier) Aguirre, faltando 30 minutos todavía, se le ocurre meter a (Alberto García) Aspe, que ya no podía correr, y al Matador (Luis Hernández). Ahí se nos ocurre que la gente deberíamos decidir”. En dicha entrevista se lamentan además de que no hubiera existido dicho concepto durante el pasado Mundial de Sudáfrica, dónde, si hubiera dependido de la gente, “Chicharito” Hernández, una de las revelaciones de la temporada en el Manchester United, hubiera disputado más minutos.

Los aficionados a través de Internet o mensajes de móvil deciden tanto la alineación como, en tiempo real, los cambios durante el partido mediante sus votaciones. Lo primero que se me viene a la cabeza es lo tranquilo que debe vivir el técnico en el banquillo durante los partidos, ningún aficionado puede culparle de la táctica ni insultarle por un cambio erroneo. Sin embargo nada más lejos de la realidad, la permanencia del entrenador en el cargo depende también de sus aficionados: El entrenador tiene 10 “vidas” a comienzo de temporada y estas pueden ir aumentando o disminuyendo, si llega a cero “vidas” será despedido.

La web del club tiene su propio canal de televisión en streaming, vídeos con la actualidad del club, noticias y estadísticas para poder ayudar a sus aficionados a tomar las decisiones. Los resultados en la presente campaña no han sido especialmente buenos, con 1 victoria, 7 empates y 2 derrotas. ¿A quién le echarán la culpa ahora los aficionados? ¿al árbitro? ¿al césped?