Conseguir motivar a la multitud para que participe en las acciones de crowdsourcing es evidentemente fundamental para que ésta tenga éxito. Dicha motivación puede venir, entre otras, por una recompensa económica, por una alta implicación con la compañía o porque sea tomado como un reto interesante. Esta última opción está altamente conectada con la temática del post de hoy: tratar de que las tareas que se pretende externalizar sean resueltas por la multitud a través de un juego. Si alguien se divierte colaborando es más probable que quiera participar.

Google aplica esta idea para mejorar el etiquetado de imágenes y fotos, mediante un juego on-line en el que enfrenta a dos participantes en tiempo real a añadir el mayor número de etiquetas posibles a una misma imagen. Tienen dos minutos y medio y pueden llegara a aparecer un total de 15 imágenes. Además, Google tiene un mecanismo para descubrir tramposos, mediante la presentación de imágenes con un nivel de etiquetado muy optimizado de cara a testear la fiabilidad del participante. El juego no es especialmente adictivo y tampoco hay premio económico, pero es algo que Google se puede permitir por ser quien es. Aunque sí que hay una tabla de clasificación que reconoce a sus participantes.

El juego de Google no es ni de lejos la manera más brillante de enfocar un acción de crowdsourcing mediante un juego, pero sí que nos da varias pistas de cómo deben enfocarlo empresas que no dispongan de una masa. En este sentido consideraría varios factores que pueden provocar el éxito en estas acciones, ya sean realizados de manera individual o combinada:

– Ofrecer una recompensa económica a los mejores. ¿Cómo no? El dinero mueve montañas
– Conseguir que el juego sea realmente adictivo, un juego que de por sí sea entretenido o suponga un reto que “pique” al usuario.
– Que los mejores obtengan un reconocimiento. Por ejemplo añadiendo tablas de clasificación o creando perfiles en que se acumulen hitos y logros importantes.
En este sentido, un entorno como Facebook puede favorecer en gran medida acciones de este tipo. ¿Cuánta gente que no hace ni su cama le ha dedicado horas y horas a tener un huerto excelente en Facebook? No había premio económico, pero sí el reto de ir mejorando y el deseo de superar a tus amistades virtuales. Además Facebook favorece la viralidad como pocos soportes.

Hay un principio muy claro a la hora de realizar con éxito acciones de crowdsourcing: debes disponer de una masa. En caso contrario es cuando debes ingeniártelas para conseguir a esa masa. Un juego puede ser la solución, y más cuando las tareas que pretendes externalizar son aburridas, tediosas y/o poco motivantes.

Además un juego ofrece la posibilidad de presentar a la multitud las tareas de otro modo. Quizá explicarles cual es el objetivo real puede resultar demasiado complejo, difícil de entender o, simplemente, pueda condicionar sus resultados. Ahora bien, aquí entra la parte más compleja, como diseñar el juego de tal modo que resuelva las tareas que se necesitan.

Por poner varios ejemplos más: Phylo es un juego similar al Bejeweled cuyo objetivo es contribuir a la investigación de la genómica comparativa, que estudia las semejanzas y diferencias entre genomas de diferentes organismos. Según explican su creadores “Los seres humanos han evolucionado para reconocer patrones y resolver problemas visuales de manera eficiente. Al abstraer la alineación de secuencias múltiples a patrones que consisten en formas de colores, hemos adaptado el problema para beneficiarse de las capacidades humanas. Tomando los datos que ya han sido alineados por algoritmos heurísticos, le permitimos al usuario optimizar donde el algoritmo puede haber fallado.” (Fuente: Neoteo)

Phylo

Otro ejemplo sería Foldit, un juego de ordenador experimental que, según se explica en Wikipedia, consiste en predecir la estructura tridimensional de las proteínas y su plegamiento a partir de la su secuencia de aminoácidos. Su propósito es encontrar, gracias a la intuición y suerte del jugador, las formas naturales de las proteínas que forman parte de los seres vivos.

Foldit

Un último ejemplo puede ser The Mental Matrix, recientemente presentado en el IEEE’s Sensor Applications Symposium de San Antonio (Texas), que pretende aportar a modo de juego soluciones a complicados problemas técnicos de empresas y organizaciones.

Viendo todo esto, ¿qué opinais? ¿lo veis como una alternativa verdaderamente aplicable? ¿es realmente efectivo aplicar crowdsourcing mediante un juego? ¿es rentable? Yo supongo que es como todo: depende. Depende de quien lo haga, como y para qué.

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