Hasta ahora en este blog hemos visto varias formas de reclutar una masa para acciones de crowdsourcing. Podríamos resumirlas, de momento, en tres:

1) Mediante retribución económica: Bien a través de un concurso en el que el vencedor obtiene un premio, o bien a través de un pago directo por las tareas, como en el experimiento realizado por Aaron Koblin. Otro modo, que en cierto sentido es una mezcla de los anteriores, es el aplicado por la tienda de moda Garmz.com, donde no se paga al diseñador por la tarea de crear una prenda, sino por las ventas asociadas a la misma, pero donde no todos los diseñadores pueden vender en la tienda (y por tanto no serán retribuidos) sino que dependerán de que sean seleccionados por la comunidad.

2) Mediante voluntariado: Esto es, personas que participan en la acción sin retribución económica de por medio, ya sea por creencia en el proyecto, por reconocimiento social, por implicación con la marca o compañía que realiza la acción o por el propio reto, entre otros. Ejemplos de este modo sería la enciclopedia Wikipedia o la solicitud de ayuda del FBI para resolver un caso. Rizando el rizo quizá podría encuadrase aquí también el crowdfunding aplicado a proyetos solidarios..

3) De manera indirecta, mediante un juego: Algo de lo que hablé en un reciente post, pero que también serviría como ejemplo la web Crowdbands, que podríamos considerarlo como un juego de management, ejemplo curioso además este último ya que son los usuarios los que pagan por participar en el crowdsourcing. Bien es cierto que este tercer modo puede tanto apoyarse en una retribución económica como considerarse voluntariado.

Pues bien, hay otro modo más de reclutar una masa para las acciones de crowdsourcing: hacer que el usuario participe como si de un pago por un servicio se tratara, servicio que puede estar o no relacionado con la acción de crowdsourcing. Es decir, al usuario para poder usar un servicio concreto se le exige que colabore.

Un primer ejemplo muy básico de esto serían los portales on-line de empleo, los cuales antiguamente recibían los curriculums en formato texto pero que ahora es el usuario el que está obligado a rellenar una serie de campos de un formulario de un modo determinado de cara a que sus datos sean informatizados en una base de datos perfectamente normalizada y estandarizada, junto con el resto de datos del resto de usarios (o, mejor dicho, candidatos), que permite un ágil y eficaz tratamiento de la información. El candidato está utilizando un servicio que le facilita la búsqueda de empleo, para usar dicho servicio debe pagar mediante la realización de una tarea, que es completar los campos de la base de datos de la manera adecuada para su tratamiento posterior, evitando que el portal del empleo deba destinar personal interno a realizar dichas tareas.

Un segundo ejempo sería reCAPTCHA, aunque en este caso el usuario puede que pague por el servicio sin saberlo. ReCAPTCHA es una variante de la prueba CAPTCHA que, para quien no lo sepa, es aquella prueba, que comunmente vemos en los registros, en la que debemos reproducir un texto o conjunto de caracteres escritos de una manera confusa, con el fin de determinar que el usuario en cuestión es humano y no se trata de un robot, tal y como podemos observar en la siguiente imagen.

Captcha Test

Como digo, reCAPTCHA es una variación de dicho sistema. Su punto de partida son los problemas que en ocasiones sucenden al digitalizar los textos de documentos impresos mediante sistemas OCR. Algunas palabras no son reconocidas, por ejemplo porque el documento impreso tenga una mancha o errores de impresión. Para una máquina puede ser realmente complejo solucionar este problema mientras que para un humano puede ser una tarea bastante sencilla.

Lo que hace reCAPTCHA es mostrar dos palabras a reconocer, en lugar de una como tradicionalmente hace CAPTCHA. Una de las palabras es conocida por el sistema mientras que la otra es la palabra que el sistema no pudo reconocer durante la digitalización, realizada con un OCR automatizado. La palabra conocida sirve para determinar si el usuario es humano. Y si la palabra desconocida recibe en múltiples ocasiones la misma transcripción humana (traducción de imagen a texto) se considera que esa transcripción es correcta.

recpatcha

Comentar, además, que este sistema es utilizado por el New York Times para digitalizar sus ediciones impresas antiguas y fue adquirido por Google en 2.009 para su proyecto Google Books.