La llegada de los smartphones al mercado también supuso la irrupción de las apps. Todos en alguna ocasión le hemos estados dando vueltas en la cabeza a alguna app de éxito o, cuanto menos, hemos fantaseado con encontrar esa idea para desarrollar una app que nos saque de pobres y nos haga vivir la vida padre en adelante.

Sin embargo, en ocasiones, tendemos a minimizar lo que supone una app. Pensamos que se trata “simplemente” de tener una idea genial y con ello empezar a llevar la billetera. La idea solo es el primer paso. Después hay muchos otros pasos que dar y muchas, y en algunos casos muy elevadas, barreras que solventar.

Dichas barreras las he categorizado en este post en 6:

  1. Barreras Tecnológicas
  2. Barreras Económicas
  3. Barreras Comerciales
  4. Barreras Competitivas
  5. Barreras Temporales
  6. Barreras Personales

Obviamente hay otras barreras a la hora de lanzar una app, pero a mi modo de ver éstas son las más importantes.

Barreras Tecnológicas

Ya no se trata solo de la implicación tecnológica que conlleve el desarrollo de una app, ya que eso lo normal es que “simplemente” sea un problema económico, sino de los requerimientos tecnológicos en los dispositivos de los usuarios.

Por poner un ejemplo, una app basada en una tecnología NFC supone ya de primeras un freno en el público potencial al que podemos llegar, ya que no todos los dispositivos móviles disponen de esta tecnología. Existen las etiquetas NFC, que se pegan en el móvil y suplen esta carencia, pero ya estamos haciendo el proceso algo más complejo para el usuario. Ya no es tan sencillo como pulsar “descargar”. Por no hablar del conocimiento o confianza que le provoque al usuario esta tecnología.

Por otro lado en apps dirigidas a mercados B2B, pueden ser necesarios dos aspectos:

1) Modificar los equipos de la empresa para adoptar la tecnología necesaria, lo que supone un incremento de costes y la necesidad de ofrecer unos beneficios que sean percibidos como muy sólidos por la empresa.

2) Integrarse con los sistemas de la empresa, lo que supone que el Responsable de Sistemas se convierta en el enemigo público número 1 a la hora de vender una app a las empresas. Si el de Sistemas no está por la labor lo normal es que su decisión sea la que adopte la empresa. Y no se trata de que el de Sistemas sea el que manda, sino que basta con que en la reunión donde se tome la decisión se mantenga firme en un “Yo ya he dicho que creo que nos puede traer complicaciones. Vosotros veréis…” para que el resto de responsables de la empresa se asusten.

Barreras Económicas

Como veíamos en el punto anterior, una app tiene costes de desarrollo y, en ciertos casos, de implementación. Pero hay más costes posibles: Promoción, serrvicios legales, seguridad informática, trabajadores, instalaciones, consitución de empresa…

Obviamente cuanto menos costoso resulte el lanzamiento de una app, mejor para nosotros y menos riesgo que asumimos. Pero eso no siempre es posible y no es raro el escenario en el que no disponemos de los recursos propios para embarcarnos en una aventura de este tipo, complicando el proceso.

¿Qué modos tenemos de conseguir la financiación necesaria?

  • FFF: La triple F o lo que es lo mismo Friends, Foals & Family.
  • Entidades de Crédito. Las cuales en los últimos tiempos no han estado muy por la labor de soltar la pasta.
  • Inversores. Con el riesgo de perder algo o mucho poder sobre nuestro propio negocio
  • Crowdfunding. Un término muy de moda últimamente, que hay quien define como “pasar la gorrilla por internet”, y que básicamente se trata de conseguir microfinanciaciones de particulares. El riesgo es que estamos mostrando nuestra idea antes de que esté operativa, por lo que alguien puede adelantarse.

Barreras Comerciales

La labor de conseguir la financiación mencionada en el punto anterior será una labor comercial crítica. Sin financiación no hay app. Y hay que vender muy muy bien la misma para que alguien se decida a poner su dinero en nuestro negocio.

Pero además hay que hacer esa labor comercial con nuestro público potencial para que compre o se descargue la app. En apps B2C la barrera de llegar a un cierta audiencia comprende una cuestióne económica (para invertir en publicidad y promoción), pero también de que realicemos dicho plan de promoción con acierto. Además de que la app realmente sea buena, por supuesto, por muy buena labora comercial si la app no gusta pues será difícil.

En apps B2B diriginda a grandes empresas un punto en ocasones muy complicado es el llegar a sentarse con personas con capacidad de tomar decisiones, de cara a venderle la app.

Sin embargo, hay ciertos tipos de apps donde esta labor comercial se complica en mayor medida:

  • Apss B2C que basen su éxito en disponer de una comunidad de usuarios muy abundante ya que, de lo contrario, la app pierde interés. Necesitaremos amplios recursos y habilidades para hacer llegar la app a una gran audiencia, de lo contrario no habrá uso y eso será un círculo vicioso que acabará defenestrando la app.
  • Apss B2B que conlleven implicaciones tecnológicas para el negocio, como veíamos en el apartado de las barreras tecnológicas, donde puede ser por ejemplo realizar modificaciones en los sistemas de la empresa o que adquieran cierta tencología. El asunto se complica todavía más en multinacionales cuando la decisión de este tipo de cuestiones se tome fuera del país al que nos orientemos
  • Apps B2B2C. Es decir, apps donde el primer paso es su adopción por parte de las empresas para que posteriormente un usuario final pueda disfrutar en su app de una serie de servicios. Lo complicado aquí es que si las empresas no adoptan la app entonces los usuarios no tienen utilidad en la misma y viceversa. Supone añadir un eslabón comercial más. Además de la forma en que condiciona los tiempos a la hora de desarrollar, comercializar y lanzar la app

Cuanto más elevada veamos la barrera comercial, menos probable será que demos un paso valiente de lanzarnos a desarrollar la app. En estos casos, podemos optar por comenzar la labor comercial antes que el desarrollo de la propia app, de tal modo que con rapidez y con poco riesgo económico podamos hacer una prueba de mercado real de la app, tal y como vemos en los dos próximos apartados.

“Fracasa rápido, fracas pronto pero, sobre todo, fracasa barato”

Desarrollo de prototipos o demos para apps B2B

Algo habitual a la hora de vender apps a empresas es desarrollar un prototipo o demo. Es decir, una versión que conlleve un desarrollo mínimo pero que permita a las empresas poder ver su funcionalidad. Se trata, por decirlo de alguna manera, de permitir al cliente tocar la fruta antes de comprarla.

La ventaja de esta metodología es que tenemos un producto que mostrar, facilitando la labor comercial, a un coste y riesgo muy reducido, no siendo ni siquiere neccesario haber recurrido a conseguir financiación en este punto. Es más, si sale bien, y una vez que tengamos una serie de clientes interesados, conseguir la financiación posterior será una labor menos complicada.

Incluso no es necesario hacer un desarrollo informático, puede bastar con una serie de pantallazos que faciliten en una presentación comercial explicar el producto y que la empresa pueda visualizarlo en mejor manera.

Desarrollo de un site a modo de globo sonda

Una alternativa al método anterior es desarrollar un site, con información sobre la app, una serie de pantallazos y/o un vídeo explicativo. Añadir una promesa de que próximamente estará disponible y facilitar un registro para que los interesados reciban información.

Como ventajas:

  • El desarrollo del site tiene un coste muy reducido y rápido
  • Supone poder testar la aceptación del producto sin necesidad de desarrollarlo
  • Permite captar ideas y sugerencias de los clientes interesados
  • Si nos hacemos con una base de registros interesantes supone un arma comercial frente a inversores o empresas en apps B2B2C
  • Puede servir para proteger la idea: Si a otro grupo de personas se le ocurre la misma idea e investigando sobre la misma ve el site puede desanimase pensando que ya estamos muy cerca de lanzar el producto.

Como inconvenientes:

  • Necesitaremos invertir en promoción del site
  • Estamos mostrando nuestra idea, con el riesgo de que alguien se nos adelante. Aunque esto es un arma de doble filo como comentaba en las ventajas ya que también puede servir para asustar a la competencia

Barreras Competitivas

Podemos ponernos en tres escenarios.

1) Nuestra idea nadie la ha desasrrollado ni nadie la está desarrollando.

Bien, tenemos un campo virgen por explorar, pero la competencia llegará. ¿Tendremos elementos para disponer de una ventaja competitiva cuando llegue la competencia o prácticamente no habrá barreras de entrada? Por otro lado, el que no haya movimiento en el mercado en torno a nuestra idea puede suponer que seamos unos genios que hemos dado con una idea realmente rompedora o, por el contrario, puede suponer que nuestra idea no es tan bonita como nos pensábmos.

“Un hombre con una idea es un loco hasta que triunfa.” (Mark Twain)

2) No hay nadie en el mercado pero hay otras empresas desarrollando algo similar

Como decía antes, analizandolo con pensamiento positivo, al menos significa que hemos dado con algo interesante ya que hay movimiento sobre dicha idea. Supone luchar en primer lugar por abrir el melón, es decir generar la necesidad en el mercado, y en segundo lugar por conseguir la mayor porción de tarta posible, es decir de hacernos con la mayor cuota de mercado posible, para lo que la rapidez con que lancemos la app (llegar los primeros siempre es una ventaja) y el que la desarrollemos de una mejor mejor manera que la competencia serán las claves. Y, posiblemente, llegar antes sea más importante que ser mejores que la competencia.

“Hecho es mejor que Perfecto.” (Mark Zuckerberg)

3) Ya hay empresas en el mercado con una app similares

Bien, no hemos sido muy originales. El reto supone desarrollar algo mejor de lo que hay en el mercado, ya sea por enfoque, usabilidad, precio, etc salvando las barreras de entrada con que nos encontremos.

“Al final, o eres diferente o eres barato.” (Guy Kawasaki)

Barreras Temporales

Llegar demasiado tarde al mercado supone un gran freno al éxito. Pero llegar demasiado pronto es igualmente perjudicial.

La historia está llena de grandes ideas y productos que fracasaron porque no llegaron en el momento justo. El fracaso es muy probable cuando se llega al mercado muy pronto, es decir cuando el mercado no está preparado, la tecnología no acompaña o la necesidad no está madura, así como cuando se llega muy tarde, con un mercado con una dura competencia, con una tecnología obsoleta o con una necesidad en decadencia.

Barreras Personales

¿Cuantas veces hemos oido a un futbolista decir “nuestro mayor rival somos nosotros mismos”? A la hora de lanzar una app, como cualquier proyecto empresarial, las barreras personales supondrán un factor muy importante entre el éxito y el fracaso.

Falta de conocimientos: Vivimos en un mundo empresarial en constante cambio. Sin un conocimiento profundo del sector, al menos ad hoc, será difícil triunfar.

Falta de experiencia: La falta de experiencia puede desembocar en proyecciones poco realistas, decisiones equivocadas, exceso de optimismo, gestión ineficiente… La parte positiva es que con un fracaso estamos poniendo la primera piedra para un éxito futuro.

“El buen juicio proviene de la experiencia. Y la experiencia proviene del mal juicio.” (Rita Mae Brown)

Exceso de miedo (a.k.a. desistir muy pronto): Cuando estamos desarrollando en nuestra cabeza una idea todo es muy bonito, idílico, pero en el momento de dar un paso valiente es cuando el miedo puede hacer acto de presencia. El miedo, como tal, no es algo negativo, ya que impide que cometamos irresponsabilidades, pero un exceso de miedo puede llevarnos a que nosotros mismos exageremos los retos a los que nos enfrentamos para tener la excusa perfecta para abandonar y no arriesgar.

“Allí donde hay una empresa de éxito alguien tomó alguna vez una decisión valiente.” (Peter Drucker)

Falta de constancia: Si nosotros mismos no tenemos fé y no empujamos sin parar para conseguir el éxito de nuestra app entonces mal asunto.

Conclusión

Nadie dijo que fuera fácil lanzar una app de éxito al mercado.

No basta con tener una gran idea, además debemos disponer de los medios tecnológicos para desasrrollarla e implantarla, debemos tener ciertos recursos eonómicos propios para comenzar el proyecto, debemos conseguir financiación convenciendo de lo brillante que es nuestra app a posibles inversores, debemos dar a conocer nuestra app a los clientes y convencerles de que la necesitan, debemos enfrentarnos a un mercado competitivo y debemos llegar en el momento justo, ni muy pronto ni muy tarde. Y todo ello salvando nuestras propias limitaciones por falta de conocimientos, experiencia, constancia o valentia. ¡Y me he dejado fuera del análisis los asuntos legales! Por no hablar de los problemas que surgen cuando la app se desarrolla mediante un equipo de varias personas.

En fin, un duro y posiblemente largo camino. ¿Por dónde empezar? Como es lógico, dando el primer paso.

“La mejor manera de empezar a hacer algo es dejar de hablar de ello y empezar a hacerlo.” (Walt Disney)